DARRERA S.A. Davis Instruments
Productos varios
Utilidades
Darrera S.A. C/ de l'Església, 5-7-9 08950 Esplugues de Llobregat Barcelona Tel: +34 934 734 532 Fax: +34 934 735 708 E-mail: info@darrera.com |
CALIBRACIÓN DE PLUVIÓMETROS
DE INTENSIDAD
Introducción
La medida de la precipitación
esta sujeta a errores de origen diverso, tales como:
- La turbulencia del viento
en la boca del colector.
- Las salpicaduras accidentales
de gotas grandes al caer sobre el colector.
- Una exposición incorrecta
del instrumento.
- La evaporación del
agua recogida en el depósito.
De ellos, el más significativo
es el primero, pudiendo llegar a contabilizar más de un 10% del error
relativo entre la precipitación real y la observada (Hanna, 1995).
En el caso de medir la intensidad
de la precipitación mediante un pluviómetro de balancín,
a la lista anterior cabría añadir:
- Salpicaduras de gotas grandes
que caen directamente sobre el balancín.
- La captura de un exceso de
agua por una de las bocas del balancín con intensidades elevadas.
- Atasco del balancín
para intensidades muy altas.
En este artículo se presenta
una forma sencilla de conocer la respuesta del balancín a partir de
su calibración con intensidades reales, prescindiendo de los errores
motivados por causas externas al propio instrumento, como la turbulencia.
Calibración
Esta técnica que
aquí se describe, que puede calificarse de “doméstica”, consiste
en simular distintas intensidades de lluvia, aplicarlas al instrumento, y
contrastarlas con su respuesta.
- Se utiliza una botella de
2 litros de bebida refrescante junto a un conjunto de 7 u 8 tapones metálicos
de rosca.
- Mediante un cuchillo se extrae
parte de la base de la botella. Será por este agujero que se introducirá
el agua en la botella.
- Se practican orificios pequeños
en los tapones, mediante un pequeño clavo y un martillo.
- Se rosca el tapón
a la botella y se tapa con un dedo.
- Se sitúa la botella
en posición vertical de descarga, vacía.
- Se llena la botella con agua
hasta un nivel de referencia situado en las cercanías de la base.
A lo largo de la calibración hay que procurar que el nivel de agua
no se aleje más de 1 cm de este nivel.
- Para ello se utilizará
el agua de una segunda botella, que se verterá sobre la que se usa
para la calibración cuando sea necesario.
- Se inicia la calibración
retirando el dedo del tapón y vertiendo el agua sobre el colector
del pluviómetro.
Dado que inicialmente se desconoce
el caudal proporcionado por el tapón (cm3/min), hay que
empezar por determinarlo. Para ello se mide el volumen de agua que descarga
en un intervalo de tiempo determinado, por ejemplo 3 minutos, en una probeta
graduada. Calculando el cociente entre el volumen recogido y el tiempo de
la operación conoceremos el caudal. Este será propio del tapón
aplicado, y cada tapón poseerá un caudal distinto.
Para conocer la intensidad
de la lluvia que recibe el pluviómetro, dividiremos dicho caudal por
la superficie colectora (cm2), resultando la intensidad de lluvia
en cm/min, que habitualmente se expresa en mm/min o mm/h.
Conociendo entonces las
intensidades producidas por cada uno de los tapones, podremos aplicarlas
sobre el pluviómetro de balancín. A fin de compensar las pequeñas
variaciones en el caudal aplicado, se recomienda aplicarlo, para cada tapón,
durante un par de minutos. Al final, después de aproximadamente media
hora, conoceremos la respuesta del instrumento a cada una de las intensidades
simuladas.
Se sugiere a continuación
determinar la función de ajuste que permita conocer la intensidad
de lluvia real que corresponde a la medida por el instrumento. Para ello
podemos utilizar algún programa de ordenador. Acostumbran a dar resultados
satisfactorios las funciones de segundo grado, que ajustan muy bien las observaciones.
La figura adjunta muestra
un ejemplo de calibración obtenida para el pluviómetro de balancín
instalado en la central térmica de Cercs.

Conclusiones
La calibración de
los pluviómetros de intensidad de lluvia es necesaria para conocer
con precisión la variable medida. Su significación aumenta
con el valor de la intensidad, y son precisamente estas intensidades más
elevadas las que a menudo se expresan para conocer detalles de las condiciones
pluviométricas extremas propias de una determinada estación.
La calibración, para ser rigurosos, no debe ser única durante
la vida del instrumento, sino que se recomienda repetirla cada 6 meses para
asegurarse de la bondad de las medidas.
Referencia
Hanna, E. (1995): “How effective
are tipping-bucket raingauges? A review”, Weather, Vol. 50, 10, 336-342.
Autores:
Juan
Antonio Arazo (Darrera S.A.) y A. Burgueño (Universidad de Barcelona)
|